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jueves, 18 de diciembre de 2014

Diciembre

Siento haber estado todo este tiempo sin actualizar, juro tener una explicación, lo siento por ser tan explícita: estoy acojonada.

No nos queda nada para el examen, el miedo está empezando a aflorar. Sé que cualquiera que esté en mi misma situación entenderá lo que digo, pero, aunque efectivamente el 31 de Enero va a ser un simulacro más, yo tengo la sensación de estar jugándome algo muy importante. 
Quizás no es tanto el miedo a quedarme sin plaza- que también- sino a que llegue el momento y diga: "Vale, ya está. No hay nada más que hacer."
Porque ahora aún tengo el beneficio- o la tortura, según se entienda- de la incertidumbre. Pero esa incertidumbre que tanto me preocupa es la misma que sigue dándome un motivo, cada mañana, para madrugar y ponerme a estudiar. Parece mentira pero ese se ha convertido en mi modo de vida. De casa al trabajo y del trabajo a estudiar... dormir- estudiar. Comer - estudiar. Descansar- hacer test. ¿Qué va a pasar si llegado el momento aquello que se ha convertido en mi modo de vida no sirve para nada?

Pues mirad.

Que es una tontería. Que nos guste o no, aunque en gran parte dependa de nosotros, el llegar y marcar las crucecitas correctas en una hoja de papel no solo está en nuestras manos. Estamos compitiendo contra 
16. 338 personas en un examen tan aleatorio como impredecible que está basado en un temario sin definir. Tal vez no sea justo resumir todo nuestro esfuerzo en el resultado de un examen, en una posición, en un percentil, en un... número.
Porque los números no son los que determinan quiénes somos, si merecemos el título de enfermeros, si nuestros pacientes se van contentos de la consulta. Tampoco un examen. 
No nos define el dinero que hemos invertido en pagar academias, ni las horas diarias que hemos invertido en intentar digerir este temario infumable. 
Lo único que nos define es nuestra capacidad de superarnos y cada día que dedicamos a este examen está siendo en sí mismo una superación.
Así que vamos a intentar apartar todo ese miedo y a empezar a ser racionales. Porque los exámenes son cosa de la cabeza y no del corazón. 
... y el miedo al fracaso es un sentimiento que no debiéramos plasmar en un examen.

Feliz Navidad a todos.

Ánimo.

No nos queda nada!




miércoles, 29 de octubre de 2014

A 3 meses y dos días del examen




Buenas noches futuros EireS, ¿Cómo habéis visto este Octubre? ¡Vaya mesecito! Y Ojo, cómo corre el tiempo. 

Escribo un poco para hacer balance de este mes (las buenas costumbres que no mueran...) pero también  para hablar un poco del estado de ánimo que se respira.
Así de manera generalizada por lo que veo a mi alrededor la sensación es PÁNICO.
Empieza a acercarse la fecha y con ella las prisas por terminar la primera vuelta, el bombardeo constante de "Dios mío, no me sé nada", los "Vaya simulacro de mierda". Pues sí, para qué nos vamos a engañar. También os digo que si os pasa esto, buenas noticias: No sois los únicos.

Sin embargo yo que siempre intento traeros un poquito de positividad (para así de paso hacer auto-terapia conmigo misma) voy a contaros algunas ventajas de estar a finales de Octubre con este agobio. Mirad:

-Lo primero y mejor de todo. Quedan 3 meses. 3!!! Ya llevamos casi 5. En menos de tres meses todo esto habrá terminado;las horas de estudio infinitas, los "No salgo porque tengo que estudiar" "No meriendo con mi sobrina porque tengo que estudiar" "No trabajo porque tengo que estudiar"... ¡¡¡¡¡Ey!!!!. Esto t-i-e-n-e  u-n   f-i-n . Y está próximo chicos.

-Lo segundo. ¿Qué significa que estemos así de agobiados? Pues ni más ni menos que estamos metidos en harina, que ya es un paso. Antes de meternos en esta locura y conocer toda la materia no teníamos esta sensación ¡¡No me extraña!! ¿Quién puede no verse hasta el cuello  viendo este innnnnnnmeeeeeenso temario? Significa que sabemos a qué nos estamos enfrentando, el siguiente paso es empezar a pensar que tenemos la sartén por el mango. 

-Lo tercero. No sé vosotros, pero yo siempre he tenido un rendimiento más alto teniendo cierto nivel de nerviosismo en el cuerpo. En los conciertos, en los trabajos, en los exámenes, en cualquier situación. Los nervios nos ponen más alerta (todo dentro de unos límites). Quizás debamos empezar a pensar en ellos como una herramienta más a nuestro favor.

- Lo cuarto y último. Estamos en el momento adecuado para empezar a soñar. En mi caso, con el carnet de conducir que voy a sacarme en cuanto pase este examen y quién sabe, en el clavinova que voy a comprarme con mi primer sueldo de residente (Estamos de antojos este mes, estoy que lo tiro). 
¿Sabéis qué tres meses nos esperan después de Enero? Van a ser maravillosos. Yo pienso tomármelos como sabáticos. ¿Dónde hay que firmar?

En cuanto al balance del mes de Octubre... pues bueno. Yo me he visto algo más centrada (aunque como una montaña rusa emocionalmente) aunque los resultados en términos de simulacro, lamentables. Tres netas más que el mes pasado. Solo tres. Traducción: 12 puntos más que el mes pasado. Parece que se estanca la cosa... pero una vez más voy a intentar verle el sentido positivo a todo esto. Por una parte, subir netas (sean las que sean) SIEMPRE ES BUENA NOTICIA. ¿Por qué? En primer lugar, porque no es bajarlas, ni igualarlas.  También porque todos los que nos encontramos en la plataforma de simulacros formamos una muestra en mi opinión poco representativa de lo que es la generalidad del examen (Unas 1000 personas redondeando muy a la alza introducen los resultados cada mes en comparación de los 18.000 opositores que se presentaron el año pasado. 
De este modo, movernos de posición dentro del grupo  significa estar MOVIÉNDOSE CON ÉL, lo cual adquiere un valor sobreañadido pues el propio grupo sube netas cada mes dejando el listón un poco más alto¿Me entendéis? Por no hablar de los simulacros que se marcan las academias... enrevesados hasta la saciedad.



Ánimo. Aún nos queda mucho camino por delante. Casi casi ni hemos terminado la primera vuelta... Así que vamos a pensarlo... 
#sepuede

Un abrazo!




miércoles, 15 de octubre de 2014

Recalcular


¿Qué tal estáis preciosidades?

Vaya día duro el de hoy, en consonancia con la semana. Esta mañana hemos tenido una clase dura durísima donde las haya. No ha sido por el temario, creo que no. Pero llevo un par de semanas viendo como se palpan en el ambiente unos ánimos distintos, según se acerca la fecha parece que todos tenemos la misma sensación de "Estoy agotado, no puedo más" "Como vea un cuadernillo más lloro" "Yo  no apruebo en la vida".
Pues sí, esto no está siendo fácil, para qué nos vamos a engañar. Pero a veces en un maremagnum de este calibre te encuentras con personas como Javier, el profesor que nos ha dado la clase de esta semana, que no te dicen aquello que quieres oír. 
Y me explico... aunque estés con el ánimo un poco flojo, se agradece que llegue alguien que te dé un toquecillo y te diga: "Ey. Algo está fallando." A veces necesitamos una regañina, no me preguntéis por qué. Tal vez sea porque tendemos a perder la confianza en aquellos que nos dicen: "Tranquila, tranquila. Vas bien" (qué complicados somos). Sin embargo darnos cuenta de que estamos haciendo las cosas mal es el principio para recalcular y elaborar una nueva estrategia. Pero siempre CONCRETANDO. 

Así que de eso va la cosa... De recalcular.

¿Os he dicho alguna vez que soy hiper malísima en matemáticas?


Ahí lo dejo.

¡¡Ánimo!!







lunes, 29 de septiembre de 2014

Balance de Septiembre

Quién lo diría pero este 29 de Septiembre está siendo peculiar. Estoy más nostálgica de lo habitual (y mirad que es difícil), o será que esta mañana me he dado un paseito por Francisco Silvela 57 para oficializar mi cita de 4 horas y media el día 31 de Enero con 210 preguntas tipo test.

¿Sabéis lo más curioso de todo?

Que después de que me pongan el sello el papel, oye, como que me he quitado un peso de encima. Tanto que he acabado desayunando en la pastelería de en frente (Los que aún no os hayáis apuntado, la pastelería es visita obligatoria- Os lo digo de verdad. ¡¡Qué muffins!!). 
Pero bueno, gorduras a parte, que cuando la mujercilla me ha puesto el sello en el modelo 790 me ha mirado con cara de: "Otra más" y a mí me han entrado ganas de decirle: "Y un carajo".  Como suena.

Desde luego no se lo he dicho, yo soy muy diplomática. Pero me da rabia que estemos dedicando nuestro tiempo a estudiar inmensos temarios y tratar de recordar miles de triadas y cosas absurdas (Que si primero la muleta, luego la pierna mala, la sana, o yo qué sé...) para que desde fuera se nos vea como un numerito. Que lo mismo la pobre mujer solo estaba cansada y de lunes pero, ¡ay,  hay pensamientos que parecieran transparentarse! Sin embargo esa sensación de querer contestarle: "No perdona, que haya 959 plazas no significa que una no vaya a ser mía, sino que hay 959 posibilidades de que una sí lo sea"  me ha hecho darme cuenta a mí también de el paso más complicado ya lo hemos dado.Sí.

Lo difícil es acabar el último examen de la carrera y acto seguido apuntarse para estudiar el EIR, lo difícil es pasarse un verano trabajando en dos sitios a la vez paseando los manuales de un lugar a otro, desde Rivas Vaciamadrid hasta Navalcarnero (Jesús. Hay que estar loca.
Por una vez en nuestras vidas Septiembre ha ayudado. Ya no hace tan buen tiempo, la gente ha empezado la rutina (cosa que nos hace sentirnos quizás algo menos fuera de lugar cuando nos quedamos encerrados en casa), incluso el hecho de que saliera el BOE hace unos días a mí (llamadme rara) hasta me hizo ilusión.
Vaya, que no somos un atajo de locos montándonos castillos en el aire en la cabeza, que la convocatoria es oficial, que esas plazas EXISTEN. Tenemos un largo camino por delante, pero acabamos de terminar de subir una cuesta. Tengo la sensación de que al menos lo que nos espera el próximo mes va a ser un poco más llano, nos queda menos para acabar la primera vuelta e independientemente de cual será nuestro resultado en el examen, estamos en el camino para conseguirlo.


Tal vez sea lo único en lo que debamos pensar ahora.



lunes, 22 de septiembre de 2014

Sueño de EIR

"Yo sólo quiero ser enfermera si después puedo hacer la especialidad".


Buenas noches. Me presento, soy enfermera desde hace apenas tres meses  y esta esta que veis ahí arriba es la frase que solía repetir cuando con 16 años alguien me preguntaba ¿Tú qué quieres ser de mayor?
Un par de añitos después de aquellos 16, tras haber superado la selectividad me entraron las dudas existenciales sobre qué quería estudiar, de modo que sumergida en un maremagnum de inseguridades lancé una moneda al aire y finalmente me decidí por enfermería.
Sí. Porque no me había llegado la nota para estudiar medicina (lo cuento, sinceridad ante todo, ahora bien os digo; menos mal que aquella noche la moneda no se equivocó...), porque como tenía alergia al pelo de gato la veterinaria estaba imposible, y .... Por vocación. ¡¡Vaya tela!!

El caso es que una vez dentro del Grado me dí cuenta de que yo también iba en el metro mirando las venas de los transeúntes, que me gustaba saber que la adrenalina precipita con el bicarbonato, que la RCP se hace a ritmo del Staying Alive... y que, sin saber muy bien por qué, me había dejado un trocito de mí en aquella planta de cardiología pediátrica en el hospital Gregorio Marañón pero también en la consulta de Atención Primaria.

Así que a principios de este verano, a una semana de presentar mi TFG tuve un Déjà vu que me transportó a la dichosa frasecita (en qué hora!!) que se transformó en un nuevo sueño a alcanzar, motivo por el cual me encuentro precisamente un 22 de Septiembre empezando un blog llamado "Sueño de EIR". 

Siempre he pensado que el examen EIR es una utopía diseñada para gente constante, organizada e inteligente (os adelanto, yo soy un absoluto desastre). Sin embargo, quiero poder trabajar algún día en aquello que me gusta y decir: Ey, que hay algunos sueños que también se cumplen. 
Sé que este va a ser un año difícil; me apunté a la academia en Junio y por el momento los resultados en mis simulacros son, simplemente, de risa. Pero quiero seguir mi trayectoria profesional con la calma propia de alguien que sabe que está esforzándose por superarse y ser, pasito a pasito, cada día una mejor enfermera. ¡Qué mejor manera que tener la especialidad!
Decidida a dar lo mejor de mí y con las pilas cargadas para la vuelta al cole espero que podáis acompañarme en este camino hacia el EIR...

¡Bienvenidos a mi sueño!



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