Quién lo diría pero este 29 de Septiembre está siendo peculiar. Estoy más nostálgica de lo habitual (y mirad que es difícil), o será que esta mañana me he dado un paseito por Francisco Silvela 57 para oficializar mi cita de 4 horas y media el día 31 de Enero con 210 preguntas tipo test.
¿Sabéis lo más curioso de todo?
Que después de que me pongan el sello el papel, oye, como que me he quitado un peso de encima. Tanto que he acabado desayunando en la pastelería de en frente (Los que aún no os hayáis apuntado, la pastelería es visita obligatoria- Os lo digo de verdad. ¡¡Qué muffins!!).
Pero bueno, gorduras a parte, que cuando la mujercilla me ha puesto el sello en el modelo 790 me ha mirado con cara de: "Otra más" y a mí me han entrado ganas de decirle: "Y un carajo". Como suena.
Desde luego no se lo he dicho, yo soy muy diplomática. Pero me da rabia que estemos dedicando nuestro tiempo a estudiar inmensos temarios y tratar de recordar miles de triadas y cosas absurdas (Que si primero la muleta, luego la pierna mala, la sana, o yo qué sé...) para que desde fuera se nos vea como un numerito. Que lo mismo la pobre mujer solo estaba cansada y de lunes pero, ¡ay, hay pensamientos que parecieran transparentarse! Sin embargo esa sensación de querer contestarle: "No perdona, que haya 959 plazas no significa que una no vaya a ser mía, sino que hay 959 posibilidades de que una sí lo sea" me ha hecho darme cuenta a mí también de el paso más complicado ya lo hemos dado.Sí.
Lo difícil es acabar el último examen de la carrera y acto seguido apuntarse para estudiar el EIR, lo difícil es pasarse un verano trabajando en dos sitios a la vez paseando los manuales de un lugar a otro, desde Rivas Vaciamadrid hasta Navalcarnero (Jesús. Hay que estar loca.)
Por una vez en nuestras vidas Septiembre ha ayudado. Ya no hace tan buen tiempo, la gente ha empezado la rutina (cosa que nos hace sentirnos quizás algo menos fuera de lugar cuando nos quedamos encerrados en casa), incluso el hecho de que saliera el BOE hace unos días a mí(llamadme rara) hasta me hizo ilusión.
Vaya, que no somos un atajo de locos montándonos castillos en el aire en la cabeza, que la convocatoria es oficial, que esas plazas EXISTEN. Tenemos un largo camino por delante, pero acabamos de terminar de subir una cuesta. Tengo la sensación de que al menos lo que nos espera el próximo mes va a ser un poco más llano, nos queda menos para acabar la primera vuelta e independientemente de cual será nuestro resultado en el examen, estamos en el camino para conseguirlo.
Tal vez sea lo único en lo que debamos pensar ahora.
¿Sabéis lo más curioso de todo?
Que después de que me pongan el sello el papel, oye, como que me he quitado un peso de encima. Tanto que he acabado desayunando en la pastelería de en frente (Los que aún no os hayáis apuntado, la pastelería es visita obligatoria- Os lo digo de verdad. ¡¡Qué muffins!!).
Pero bueno, gorduras a parte, que cuando la mujercilla me ha puesto el sello en el modelo 790 me ha mirado con cara de: "Otra más" y a mí me han entrado ganas de decirle: "Y un carajo". Como suena.
Desde luego no se lo he dicho, yo soy muy diplomática. Pero me da rabia que estemos dedicando nuestro tiempo a estudiar inmensos temarios y tratar de recordar miles de triadas y cosas absurdas (Que si primero la muleta, luego la pierna mala, la sana, o yo qué sé...) para que desde fuera se nos vea como un numerito. Que lo mismo la pobre mujer solo estaba cansada y de lunes pero, ¡ay, hay pensamientos que parecieran transparentarse! Sin embargo esa sensación de querer contestarle: "No perdona, que haya 959 plazas no significa que una no vaya a ser mía, sino que hay 959 posibilidades de que una sí lo sea" me ha hecho darme cuenta a mí también de el paso más complicado ya lo hemos dado.Sí.
Lo difícil es acabar el último examen de la carrera y acto seguido apuntarse para estudiar el EIR, lo difícil es pasarse un verano trabajando en dos sitios a la vez paseando los manuales de un lugar a otro, desde Rivas Vaciamadrid hasta Navalcarnero (Jesús. Hay que estar loca.)
Por una vez en nuestras vidas Septiembre ha ayudado. Ya no hace tan buen tiempo, la gente ha empezado la rutina (cosa que nos hace sentirnos quizás algo menos fuera de lugar cuando nos quedamos encerrados en casa), incluso el hecho de que saliera el BOE hace unos días a mí
Vaya, que no somos un atajo de locos montándonos castillos en el aire en la cabeza, que la convocatoria es oficial, que esas plazas EXISTEN. Tenemos un largo camino por delante, pero acabamos de terminar de subir una cuesta. Tengo la sensación de que al menos lo que nos espera el próximo mes va a ser un poco más llano, nos queda menos para acabar la primera vuelta e independientemente de cual será nuestro resultado en el examen, estamos en el camino para conseguirlo.
Tal vez sea lo único en lo que debamos pensar ahora.


Think positive! Hay que aprovechar cada una de esas 959 oportunidades!
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