¿Qué tal estáis preciosidades?
Vaya día duro el de hoy, en consonancia con la semana. Esta mañana hemos tenido una clase dura durísima donde las haya. No ha sido por el temario, creo que no. Pero llevo un par de semanas viendo como se palpan en el ambiente unos ánimos distintos, según se acerca la fecha parece que todos tenemos la misma sensación de "Estoy agotado, no puedo más" "Como vea un cuadernillo más lloro" "Yo no apruebo en la vida".
Pues sí, esto no está siendo fácil, para qué nos vamos a engañar. Pero a veces en un maremagnum de este calibre te encuentras con personas como Javier, el profesor que nos ha dado la clase de esta semana, que no te dicen aquello que quieres oír.
Y me explico... aunque estés con el ánimo un poco flojo, se agradece que llegue alguien que te dé un toquecillo y te diga: "Ey. Algo está fallando." A veces necesitamos una regañina, no me preguntéis por qué. Tal vez sea porque tendemos a perder la confianza en aquellos que nos dicen: "Tranquila, tranquila. Vas bien" (qué complicados somos). Sin embargo darnos cuenta de que estamos haciendo las cosas mal es el principio para recalcular y elaborar una nueva estrategia. Pero siempre CONCRETANDO.
Así que de eso va la cosa... De recalcular.
¿Os he dicho alguna vez que soy hiper malísima en matemáticas?
Ahí lo dejo.
¡¡Ánimo!!


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